lunes, 14 de marzo de 2022

Querida Remedios

Querida Remedios:

        Estamos haciendo el Retiro Mensual que, durante muchos años, nos preparaste y organizaste con amor incondicional, invitándonos a compartir la quietud y el silencio en una atmósfera acogedora, confortable, cálida, al ofrecernos un espacio en el Sanatorio Covadonga y en Lastres, con ese gran sentido de pertenencia a la Orden de la Congregación de las Dominicas de la Anunciata y a su Fundador el P. Coll que impregnaba tu actuar.

        Supiste ver que hay buscadores/as de un camino espiritual,  desde tu visión de la Contemplación, abierta a nuevos horizontes.

        A ese espacio hemos ido llegando nosotros/as moribundos del alma, quebrantados, maltrechos, impulsados en nuestra búsqueda y atraídos/as por la confianza que irradiaba tu presencia.

        Nos iniciaste en la práctica de la Quietud y el Silencio con todo lo que emana de tu persona: delicadeza, respeto, generosidad, silencios y palabras, siempre oportunas, consoladoras, estimulantes, sabias.

        Seguimos haciendo lo que nos enseñas desde 1996; un Retiro un sábado entero una vez al mes, todas las semanas los días viernes y sábados durante  una hora y media

        En el silencio nos encontramos y permaneces con nosotras/os  a través del tiempo.

        Gracias

miércoles, 2 de marzo de 2022

Ei viaje más largo es el que conduce hacia el interior


El viaje más largo es el que conduce hacia el interior

 

Estoy sentado aquí, delante de Ti, Señor

erguido y relajado, con la columna recta.

Dejo bajar mi peso a través de mi cuerpo

hacia el suelo, donde estoy sentado.

 

Mantengo mi mente bien apegada a mi cuerpo,

Me opongo a su impulso

de escaparse por la ventana,

de querer estar en cualquier lugar menos en éste,

de deslizarse en el tiempo hacia delante o atrás

para evadirse del presente.

Suave pero decidido

mantengo mi mente allí donde está mi cuerpo:

aquí, en esta habitación.

 

En este preciso instante

abandono todos mis proyectos, preocupaciones y miedos.

Los dejo ahora en tus manos, Señor.

Suelto la rienda que los embrida

y te los dejo.

Por este momento te los dejo a Ti.

Te espero, lleno de ilusión.

Te acercas a mí

y me dejo llevar por Ti.

 

Comienzo el viaje hacia el interior.

Viajo adentro de mí,

hacia el centro más íntimo de mi Ser, donde Tú moras.

En este punto más hondo de mi Ser,

siempre estás antes de que yo llegue,

obrando, vivificando,

fortaleciendo sin cesar mi persona toda.

                                Dag Hammarskjöld